Litros, segundos, toneladas

El armario donde acababa de encerrar a su muñeca fue el mejor refugio que encontró para ella. Situado junto a la litera superior, tenía apenas ciento veinticinco litros de volumen, pero formaba parte de las dos quintas partes del camarote en las que Tammy aún podía creer que su papá volvería enseguida. En las otras tres restantes, los acordes que llegaban desde la cubierta de botes sonaban amortiguados, y el agua dolía.

 

(Relato finalista de la semana nº17 del concurso Relatos en cadena de la Cadena Ser.)

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4 comentarios en “Litros, segundos, toneladas

  1. Ay, lo del agua dolía no lo he escuchado en directo. De hecho, entre los nervios y el teléfono, casi no lo he podido escuchar, menos aún disfrutar. Ahora sí he podido y, chico, me parece muy bueno. ¡Qué angustia!
    Antes los enviaban y los podías leer para decidir tu voto antes. Así es casi una lotería.
    ¡Nos vemos en los concursos!

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