Piel de terciopelo

Cuando Marta regresa al apartamento, de buena mañana, ahoga los besos en el fregadero, se despoja de los restos de neón adheridos a su peluca y clava los zapatos junto al espejo. Entonces comienza a tirar del pliegue escondido bajo la nuca y, poco a poco, la piel de un solo uso, las pestañas extralargas y el vestido de encaje se desprenden de su cuerpo con silente rutina. Ya más ligera, limpia de billetes y curvas, observa el reflejo antes de irse a dormir, aunque sabe que la niña, al otro lado, no le aguantará la mirada por mucho tiempo.

 

(Relato finalista del concurso Wonderland de RNE).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s