El final de lady Trasto

Con risas acompasadas y música house de fondo, Carlos toca a la puerta del dormitorio, aunque tiene que insistir hasta que su hija la entreabre, con desgana. Poco queda ya de Lady Trasto, rival invencible en las guerras de patatas fritas; la que le miraba, traviesa, mientras escuchaba sus historias de vampiros. Ahora los mismos ojos le escrutan tras un “qué quieres, papá” y sus amigas, tumbadas en la alfombra, esperan que el actor secundario diga su frase y que desaparezca rápidamente de escena.

Y cuando Aitana le responde que no merendarán en casa, la puerta se cierre de nuevo.

 

(Relato finalista del concurso Wonderland de RNE).

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