En orden ascendente

Llegué a casa sin enterarme. No recuerdo el trayecto desde la oficina, si había atasco o no, ni dónde aparqué el coche; tampoco abrir la puerta, aunque no saltó la alarma. Iba pensando en lo que me dijiste el día anterior. Lo de dejarlo. Y traía todo un discurso que soltarte al llegar, hasta una lista preparada con diez razones para convencerte. La primera, el viaje a Burdeos que ya teníamos pagado, y la novena, lo del bebé en camino. La última, aunque no me hubieses creído, que jamás te abandonaría. Y tú ni siquiera pusiste la alarma al irte.

(Relato finalista del concurso Wonderland de RNE).

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2 comentarios en “En orden ascendente

  1. La mente no deja de trabajar, ni de rumiar inquietudes, a veces toman forma de discurso, aunque no haya oyente para escucharlo,
    Muy buen micro, Asier. Un abrazo

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